domingo, 8 de agosto de 2010

Historia de un nombre - Ficc

Mi nombre no es resultado de una prolongada deliberación, porque en primer lugar nunca pensó que naciera niño hasta que me vio por primera vez y en segundo lugar porque no le gusta para nada mi nombre, lo detesta tanto que por eso termine llamándome como me llamo. Llegó aproximadamente como a las cuatro y media de la madrugada, agitado y cargando dos bolsos rosados de esos para meter cosas de bebes recién nacidos, entró en la sala de espera y se sentó al lado de donde estaba mi tía, le entregó los bolsos a ella y volviéndose a poner de pie empezó a caminar de un lado a otro mirando hacia el pasillo que conducía a la sala de operaciones.

-¿ha habido alguna novedad? – no, aún nada, contestó mi tía reparando con detalle uno de los bolsos rosados. – Te dije que lo compraras de un color neutral, todavía no sabemos si será él o ella. – Será ella créeme, estoy cien por ciento seguro, tengo un presentimiento muy fuerte, es más, hasta he soñado con que será niña. Mi tía con intención de entretener a mi padre para que se calmara le siguió hablando y le preguntó: - y ¿ya sabes cómo se llamará? – no, todavía no lo he pensado, respondió mi padre.

- Pues en caso que sea niño me gustaría que se llamara Daniel, me gusta ese nombre.

- No digas eso, dijo mi padre un poco molesto. – ya te dije que no será niño, y por favor, ese nombre… Daniel, ¿no pudiste conseguir uno peor?

En ese momento, del pasillo de la sala de operaciones apareció una enfermera y acercándose a mi padre le comentó que todavía no había nacido y que por el momento todo marchaba perfecto, pero al darse cuenta que mi padre empezaba a ponerse más nervioso de lo que ya estaba le preguntó con la intención de calmarlo: - dígame ¿ya eligió que nombre ponerle? Mi padre negó con la cabeza. – Bueno, pienso que en caso de que sea niño debería pensar en uno como Daniel, ese es un buen nombre. Mi padre miró a mi tía sorprendido por unos segundos y luego se dirigió a la enfermera y le respondió:- Sabe, la verdad es que dudo mucho que sea niño, y no entiendo sinceramente cual es la obsesión que tiene la gente por un nombre como Daniel, por favor, no encuentro nombre más molesto que ese. La enfermera volvió a intervenir: - No quiero ser supersticiosa, pero durante los últimos seis meses los nacidos los viernes han sido solo niños, de verdad no quisiera incomodarlo pero en lo que va del día han nacido tres niños, eso deja mucho que pensar.

-No deja nada que pensar, exclamo mi padre ya un poco más molesto y mucho más nervioso de lo que estaba antes. – No necesito oír más preguntas sobre nombres y sobre si nacerá niño o niña, o porque es viernes, lo que sea. Estoy seguro que será niña, que no se diga más nada, estoy tan convencido que lo juro por Dios…que se llame Daniel si por alguna misteriosa razón o infortunio el que hoy nace es un niño.

Bueno, creo que no hace falta contar el resto de lo que pasó, aquí estoy yo y me llamo Daniel.

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