Fue otro día normal en el bosque, talando árboles por doquier, luego de una jornada más como jefe supervisor de la empresa maderera decidí irme a descansar, después de cerrar los ojos caí en un sueño profundo, al despertar tuve una sensación realmente extraña, no me sentía como lo hago normalmente, es decir, algo había cambiado. No estaba en mi habitación, lo único que veía a mí alrededor era total oscuridad, sólo eso y una gran cantidad de diminutos puntos blancos. Traté de gritar pero no pude, trate de mover una de mis invisibles extremidades y tampoco obtuve respuesta alguna, de repente sentí un gran dolor, como si una parte de mi cuerpo se estuviera quemando y derritiendo, no sabía qué era lo que se me estaba quemando pero aún así el dolor era insoportable.
Después de unos minutos el sufrimiento empeoró, ya que además de la quemadura empecé a tener dificultades para respirar y a experimentar una sed terrible, pensé que estaba muerto y que estaba justo frente a las puertas del infierno o algo parecido. De un momento a otro todo el dolor, la asfixia y la sed desaparecieron, sin embargo el alivio no demoró mucho, cuando ya estaba comenzando a calmarme sentí algo en mí cabeza, y pese a que aún no sabía si la tenía o no percibí que algo me agarraba fuertemente por el pelo y de repente un dolor indescriptible me dejó sin pensamientos, sentía que me arrancaban toda la cabellera de un tirón.
Estaba a punto de volverme loco, miraba a todas partes con el afán de ver alguna parte de mí cuerpo; pero sólo veía el vacío oscuro y los miles de puntos blancos, hasta que mis ojos o con lo que sea que estuviera viendo reconocí a la luna, más grande y brillante que nunca. Fue en ese momento que me di cuenta de lo que estaba sucediendo, después de cerrar los ojos la noche anterior me había despertado en el sueño y convertido en nuestro planeta tierra. Pude sentir todo lo que él siente y al despertar “verdaderamente” simplemente era imposible para mí seguir la labor que desempeñaba en la maderera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario